Pastoral de Comunicaciones

Pastoral de Comunicaciones

Introducción

La comunicación es esencial en el ser humano, no es una capacidad exclusiva del hombre, pero el lenguaje nos diferencia de los animales y nos coloca en el mundo como seres superiores.

Entendemos la comunicación como un proceso de transmisión y percepción de un mensaje que supone una elaboración o codificación y una comprensión o decodificación. Este proceso debe llevar a la interacción, aún cuando sea a través de medios masivos o de los que ahora conocemos como virtuales, de modo que propicie la comunión entre las personas. En esta perspectiva, el hecho comunicativo más consumado es el que se da en el amor.

La Trinidad es comunicación y comunión eterna. El Hijo, enviado por el Padre es la Palabra, el Mensaje, la decodificación fundamental de la existencia humana. La Iglesia, identificada con su fundador, tiene como identidad y misión el hecho comunicativo para la comunión no sólo al interno de la misma sino para promoverla entre todos los hombres. El proceso vivo de comunicación y comunión se garantiza con la acción del Espíritu Santo, Él mismo fruto y signo fundamental del amor de Dios.

Jesucristo es el Comunicador y Perceptor perfecto. Él constituye, en su vida humana, además del signo auténtico, el modelo coherente del perfecto comunicador por sus palabras y actuaciones.

¿Qué es la pastoral de las comunicaciones?

Esta pastoral debe tener como finalidad el ser informadora y formadora en el uso y manejo de los nuevos lenguajes y tecnologías que brindan los medios de comunicación actuales, fomentando así el espíritu de comunión señalado insistentemente por el Magisterio eclesial, ampliando los horizontes del diálogo con la sociedad y las nuevas culturas, al mismo tiempo que promueve una imagen de Iglesia acorde a los nuevos tiempos, siempre nueva y siempre fiel a sus principios.

En la Iglesia existen varias “pastorales”. Algunas son consideradas fundamentales, otras diversificadas en razón de los asuntos diversos a los que tratan de responder. La pastoral de la comunicación es una pastoral “transversal”, es decir, que en todas las pastorales es necesaria la reflexión sobre la comunicación y sobre la incorporación del lenguajes y medios nuevos en el campo de tal o cual pastoral específica. Pero siendo la comunicación, sus lenguajes, sus medios, sus usuarios y productores, y en general todo el sistema de medios un campo definido como “nuevo areópago”, la Iglesia impulsa una pastoral específica que atienda y dé respuestas, desde la fe en Jesucristo, a esta nueva cultura .

De tal manera que la pastoral de la comunicación es el diálogo que los creyentes en Jesucristo deben de mantener con la cultura de la comunicación, se concretiza en lo que se conoce como Pastoral de la comunicación. El diálogo nace de la exigencia de fidelidad al mandato de Jesucristo de anunciar el Evangelio a todo el mundo y a todas las culturas.

En la actualidad todos estamos de acuerdo en reconocer la enorme influencia que ejercen los medios de comunicación social . Así mismo, consideramos que sería casi imposible pensar un mundo sin la presencia del sistema masivo de comunicación. El sistema de medios atraviesa actualmente la entera estructura de la sociedad.

Así, está presente en las llamadas estructuras tradicionales de la sociedad:

Económica, como proveedores de servicios, los medios masivos son sujetos primarios del sistema industrial y comercial.

Política, ejercen un rol siempre más relevante en la vida política de cada nación, desde el momento de las elecciones, la cobertura que realizan a los gobiernos y a todo evento oficial.

Familiar, los consumidores principales d elos programas mediáticos son los miembros de cada familia y están hechos para atraparlos el mayor tiempo posible.

Religiosa, algunas de las necesidades religiosas de las personas son colmadas por los medios e inclusive los tiempos dedicados al culto y la formación religiosa son ocupados por “entredichos” programas televisivos.

Educativa, las horas que los niños pasan frente al televisor, aún antes de asistir a la escuela, durante la escuela y terminada la escuela superan no sólo el tiempo que se pasa al frente de la pantalla televisiva o cinematográfica, sino que los sobresalientes resultados obtenidos por los medios contrastan con los deficientes resultados de la escuela tradicional.