Segundo reto: evaluar a los 10 años y planear

Segundo reto: evaluar a los 10 años y planear

Retos a lo largo de la historia

Después de compartir mucho sobre cómo celebrar los 10 años de vida diocesana, nos decidimos por la necesidad de evaluar antes que todo y planear. El proceso lo encabeza el Obispo con dos sacerdotes. De agosto a noviembre del 98: visitan todas las parroquias, realizan encuentros para escuchar a los sacerdotes, las religiosas, los grupos. Se hace una encuesta escrita a los alejados de algunas parroquias, por iniciativa de los mismos sacerdotes.

Y Dios sigue pasando: la acogida fue muy positiva, hay alegría porque se brinda la oportunidad de hablar, de ser escuchados, de opinar sobre la marcha de la diócesis, las parroquias, el comportamiento del obispo y los sacerdotes. En cada lugar, además de señalar los logros, se identifican los problemas sociales, económicos, religiosos, la repercusión de la crisis cafetera y minera en casi todo el territorio diocesano, la violencia guerrillera y paramilitar que ya se insinúa.

Los problemas más acuciantes que señalan los laicos en ese momento (1998) son:

Desempleo, pobreza, drogadicción especialmente en los jóvenes, el licor, la prostitución, las madres solteras, el machismo, los hogares desunidos, la corrupción, poca madurez en la práctica del Evangelio, dependencia de los sacerdotes, crítica, chismes, poco sentido de comunidad y de pertenencia, apatía religiosa y política, campesinos sin tierra propia, ricos poco solidarios, la atracción que ejercen otras Iglesias (sectas). En algunas partes bandas e inseguridad. Violencia guerrillera y paramilitar en algunos lugares. Poca colaboración de las autoridades frente a los problemas de drogadicción e inseguridad.

La tabulación de lo aportado y la posterior devolución a través de talleres en cada parroquia, en el año 99, dispone el corazón de todos para el paso siguiente: iniciar el proceso de elaboración del Plan diocesano de Pastoral. Estos talleres fueron animados por equipos conformados por los seminaristas. Dos circunstancias estimulan el compromiso: la primera, el fallecimiento del P. Álvaro Ramos, segundo rector del Seminario, el 15 de octubre del 98, pionero de distintas iniciativas pastorales, entre ellas la necesidad de analizar la realidad y elaborar un plan facilitador del trabajo para transformarla y los círculos bíblicos. La segunda, de carácter universal, pero con repercusión en nuestro medio, la preparación del Año Jubilar, año de gracia al comienzo del Tercer milenio y ocasión para celebrar los 2000 años del nacimiento de Jesús, su Pascua que significa encarnación y redención.

Monseñor Germán resume así el proceso: “Finalmente, después de un lento pero concienzudo proceso de reflexión y consulta con grupos representativos de nuestra comunidad diocesana, la continua participación del Clero, los Seminaristas y las Religiosas, y luego del trabajo reflexivo del Equipo animador del Plan de Pastoral, todo con la acertada orientación del Dr. Javier Jaramillo, tenemos entre las manos los elementos esenciales del Plan Pastoral para los cinco próximos años.

Ahora se llegó el momento de mirar una y otra vez tanto el objetivo que dibuja la Iglesia Particular que deseamos tener, como las Líneas de consenso que hemos escogido para lograrlo. Si tenemos esto bien claro en la mente, y mantenemos el corazón enamorado de Jesús y de la Iglesia que Él nos confió, iremos creando con cada comunidad parroquial, las acciones pastorales que convengan”.