No cesa la violencia en nuestros territorios.

No cesa la violencia en nuestros territorios.

El 25 de agosto Indepaz reveló un documento llamado “Informe de Masacres en Colombia durante el 2020”, realizado por el Observatorio de Conflictos, Paz y Derechos Humanos de esta misma organización. Según este informe, en Antioquia se han perpetrado 10 masacres. Es decir que nuestro departamento es el más golpeado por estos hechos violentos en lo corrido del año.

Los hechos en Antioquia se han presentado en los siguientes municipios:

•          Caucasia – 12/01/2020

•          Tarazá – 17/01/2020

•          Salgar – 24/01/2020

•          Cáceres – 13/02/2020

•          Medellín – 15/02/2020

•          Bello – 29/04/2020

•          Salgar – 26/02/2020

•          Ituango – 06/06/2020

•          Ciudad Bolívar – 16/06/2020

•          Venecia – 23/08/2020

Por cuestiones temporales, este informe no tiene en cuenta la masacre ocurrida en Andes el día 27 de agosto, en la que fueron asesinados dos jóvenes y un adulto. Tampoco tiene en cuenta la masacre ocurrida a inicios del mes de marzo en este mismo municipio, en la que 3 personas fueron asesinadas.

Lo que arrojan estos datos de Indepaz, más los hechos mencionados en el párrafo anterior, es que el Suoreste es la región de Antioquia con más masacres en lo que va del año. Son cuatro los municipios del Suroeste que han sido víctimas de estos hechos, y en dos de ellos han ocurrido más de una masacre en el año 2020 (Salgar y Andes). Es por esto que la Gobernación de Antioquia ha priorizado la zona en materia de seguridad. Según el gobernador encargado Luis Fernando Suárez, en lo que va del año en todo el Departamento los homicidios bajaron en un 21%, excepto en el Suroeste.

Todo esto da como resultado que la VIDA digna de las personas se ponga en peligro. Más allá de las lamentables cifras, lo que debemos hacer cómo sociedad es proteger, defender y exaltar la defensa de la VIDA en nuestro país y en nuestro territorio, pues la violencia no cesa.

Las comunidades deberían comenzar a realizar un diagnóstico de las causas estructurales de las múltiples violencias. También se hace necesario hablar sobre paz completa, que engloba distintos temas y múltiples actores. Todo esto debe de estar sumado a un reclamo permanente para que el Estado y las Administraciones brinden garantías y protección a las poblaciones, y por supuesto a la exigencia con el cumplimiento del acuerdo de paz.

Imagen destacada: Tomada de El Tiempo.