De Dios para vos

Juan José Taborda Silva

Seminarista III de Filosofía

Seminario Diocesano de la Santa Cruz

Que privilegiados somos al tener de nuevo la oportunidad de vivir el tiempo de la Cuaresma que nos prepara al Sagrado Triduo: pasión, muerte y resurrección de Jesús nuestro salvador, muestra patente de la misericordia del Señor, que cada año nos invita a contemplarlo y encarnar en nuestra vida su proyecto de amor, para lo cual no solo se necesita una activa participación en cada una de las celebraciones de la Semana Mayor que ya se aproxima; sino además ponerles el corazón, de principio a fin con nuestros sentidos activos.

El verdadero éxito de la misma no es que participe mucha gente de las procesiones o que no llueva para poder hacerlas, el verdadero éxito es que tú y yo como personas de fe, nos convenzamos de la vida y enseñanzas de Jesucristo “que hace nuevas todas las cosas”(Apocalipsis 21, 5a).

Es necesario que veamos tales días como un regalo de DIOS, Él se pone delante de nosotros en la persona de su Hijo Jesucristo, que ha venido para que “tengamos vida y la tengamos en abundancia” (Juan 10, 10), es nuestra decisión aceptar y aprovechar ésta oportunidad. Soy un convencido que Dios siempre lo entrega todo sin recelos, nos falta con mayor decisión y radicalidad vivir desde los ideales que nos propone, pues aceptarlo tiene como consecuencia dar un gran paso, llevar aquello que vivimos exteriormente a nuestro interior, en primera persona (yo, para mí), aprovechar cada detalle durante las distintas conmemoraciones para ahondar en el misterio del cual somos partícipes, porque nuestro Dios “se comprometió con juramento, hizo alianza con nosotros” (Ezequiel 16, 8) y ésta nueva semana santa es parte del cumplimento de esa alianza, preguntémonos ¿me siento parte de la alianza? Ya que en la medida en que me sienta o no parte de ella, participaré de la cruz del Señor y resucitaré con Él.

Si quieres vivir el Sagrado Triduo Pascual de la mejor manera, debes hacerlo desde el ámbito de lo personal, permitir ese anhelado encuentro del Señor contigo por medio del recogimiento y el silencio de éstos días, hay espacios propicios como la visita al Santo Monumento o al Santo Sepulcro que son de recogimiento y silencio interior, la tentación es conversar con aquellos otros que se encuentran allí, pero ¿crees que vale la pena esforzarse por guardar silencio y encontrarse con el Señor? después vendrán muchos más espacios de diálogo con los hermanos.

El Prendimiento y el Viernes de pasión, deben ir acompañados también de un profundo dolor por nuestro Señor, que injustamente es capturado, “traspasado por nuestras rebeliones y triturado por nuestros crímenes” (Isaías 53, 5) no permitamos que mientras lo acompañamos en ese dolor que soportó por nosotros nos distraiga aquella persona que juega con su vela o aquellos que se la pasan conversando y hasta riéndose de quien sabe que, que nuestros sentimientos e interior estén acordes con la celebración exterior, pues siempre la gran tentación de éstos días, es la distracción, luchemos contra ella y venzámosla… es posible.

Lo anterior desemboca en la Pascua, en la parroquia volverán a guardar las imágenes y los objetos litúrgicos usados durante esa semana, pero ¿Qué quedará en nuestro corazón?, porque si volvemos a nuestra vida rutinaria significa que no aceptamos este regalo de Dios y fue una semana santa más como tantas que han pasado; Jesús resucita y reina en el corazón de aquellos que a raíz de lo vivido continúa con empeño el camino del conocimiento y la conversión permanente al Señor, hombres y mujeres nuevos que viven en el Espíritu es el resultado de quienes aceptan éste regalo tan grande del Señor ¿Cuál es tu decisión? ¿Lo aceptas?