Gracias, Monseñor César

En un comunicado oficial emitido por el Vaticano, el pasado 18 de octubre, en la solemnidad de San Lucas Evangelista, se puso en conocimiento de toda la Iglesia Universal que Monseñor César Alcides Balbín Tamayo, quien desde el año 2015 se desempeñaba como Obispo de la Diócesis de Caldas, sería el nuevo obispo de la Diócesis de Cartago.

Minutos después, Monseñor Balbín a través de las redes sociales expresó que “fueron seis años y medio los que el Señor me permitió caminar con ustedes y trasegar los caminos de esta querida Iglesia particular que peregrina en Caldas, los mismos que miro con gratitud hacia el Señor, la misma que extiendo a todos y cada uno de ustedes”.

Lo anterior indica que en la Diócesis de Caldas estará vacante la sede del Obispo hasta que el papa de turno nombre a un nuevo obispo para esta jurisdicción eclesiástica; mientras se da este nombramiento la Diócesis estará a cargo de un administrador diocesano, quien en obediencia a la Nunciatura Apostólica cuidará los destino de esta Iglesia Particular.

En señal de gratitud y cariño a Monseñor César Alcides Balbín Tamayo, una delegación de la Diócesis de Caldas viajó hasta el municipio de Cartago (Valle del Cauca) para acompañarlo en su posesión canónica el pasado 9 de diciembre.

Es importante mencionar que en este momento la Diócesis de Caldas se une en oración por la elección de quien será el próximo administrador diocesano.