«Nosotros no podemos entendernos separados de la naturaleza, ese es el mensaje profundo»: -Ecosebas

Desde la Red de Artesanos de la Misericordia, el Perdón, la Reconciliación y la Paz, dialogamos con el activista Sebastián Restrepo sobre nuestra “casa común. Restrepo es profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales y tiene una Maestría en Gerencia y Práctica del Desarrollo. Actualmente es un conocido líder del movimiento Visión Suroeste.

A continuación, les compartimos la entrevista que le realizamos vía WhatsApp:

– ¿Cuáles son las principales riquezas del Suroeste?

Nosotros en todo este proceso de defensa del Suroeste hemos venido aprendiendo mucho de nuestra historia, de nuestro proceso de colonización, de la ancestralidad del territorio, de la biodiversidad y de la riqueza cultural.

José Fernando Castaño, que es investigador ornitólogo y es de Jardín, nos contó que entre Támesis y Jericó hay cerca de 120 especies endémicas, es decir especies que solamente están en Colombia. Hay también casi 400 especies de aves, una cifra que es casi comparable con la cantidad de especies que existen en el continente europeo. Además, en términos de biodiversidad, esos dos municipios tienen pisos términos desde el Cañón del Cauca hasta casi ecosistemas altoandinos, es decir que tienen bosque seco tropical, bosque húmedo ecotropical, bosque premontano y bosque altoandino. En cada uno de estos lugares hay un piso de vida distinto, es decir, viven distintas especies de animales y plantas. La biodiversidad es una de las mayores riquezas que nosotros tenemos, pero actualmente está bastante acabada. Por eso es tan ilógico y tan inconcebible que se proponga un proyecto minero.

Otra riqueza es la arqueológica. Acá estuvo Alba Nelly Gómez, que ha escrito los libros sobre los petroglifos, y estuvo Pablo Aristizábal, que ha estado diseñando todo el Parque Arqueológico de Cerro de Tusa. Este último hacía una comparación muy potente, y es que el Cañón del Cauca Medio y el del Valle del Cartama son nuestro Chiribiquete. Han sido habitados por culturas hace más de 3.000 años. El sitio con mayor arte rupestre de talla en piedra del país es Támesis. El Valle del Cartama es un sitio comparable en riqueza arqueológica con San Agustín y la Sierra Nevada de Santa Marta. Es el lugar con mayor registro de talla de piedras, también en petroglifos y tiene una red de caminos y cavernas pre-hispánicas que se llaman bienes arqueológicos inmuebles, es decir que no se pueden mover de ahí. Esa es otra de nuestras riquezas.

En esta parte se encuentra el Cañón del Rio Cauca Medio, pero también llegan varios ríos a este segmento del Cauca que hace que el paisaje se amplifique mucho. Eso le da una perspectiva muy poderosa.

Tenemos culturas campesinas. Somos parte del paisaje cultural cafetero. Tenemos uno de los paisajes más espectaculares de Colombia. Y ahí pretenden construir un distrito minero, en uno de los lugares con mayor riqueza en materia de biodiversidad. No solo es una mina, son 5 proyectos mineros, pero los van dando gota a gota. Eso es inconcebible.

Todo esto que te estoy contando es lo que llamamos ecología del paisaje. Esa es la integralidad de esta zona. Todo eso constituye uno de los paisajes más ricos, diversos, frágiles y ancestrales de Antioquia y de Colombia. Esa es la verdadera riqueza del suroeste, eso es lo que estamos cuidando.

 – ¿Cuál es el balance que haces de la visita de la ANLA al Suroeste?

Para mí es muy positivo el balance.

Pero me parece muy triste la manera en que no dejaron expresar a la población del municipio de Jericó. Por otro lado, lo que pasó en Támesis fue muy potente.

Lo más valioso ocurrió el día en que se hizo el encuentro socioeconómico del Director de la ANLA y el equipo, con la comunidad de Támesis. Fue un encuentro de dignidad, conocimiento, amor por el territorio y de respeto… de mucho respeto en un momento de indignación en el país, en dónde la ANLA tiene mucha presión y nosotros los tratamos con mucho respeto y altura.

Allá estuvieron ornitólogos, expertos en mamíferos y botánicos que hablaron del tema de biodiversidad. Estuvieron antropólogos y arqueólogos que son los que más conocen nuestro territorio. Tuvimos a un experto en temas de licencias de minerías, que además es descendiente de una familia del territorio y que ha venido estudiando un montón de inconsistencias del EIA. Estuvo una geóloga-hidróloga, que también fue a apoyar. Todo esto en la parte técnica.

Por las comunidades estuvo la comunidad Emberá Chamí. Estuvo un representante de los 5 resguardos que enviaron un comunicado. Estuvo Monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago que abrió la reunión con una oración muy bonita. También campesinos, hombres, mujeres, representantes de la comunidad de Palermo. Todos los grupos de defensa estuvieron ahí. También estuvo Comfama y Proantioquia. Todas estas personas llevaron ponencias muy inteligentes y muy construidas. Todas las personas que estuvieron allá fueron de forma libre, sin ánimo de lucro, solamente fueron con el fin de proteger el patrimonio (pero no es el patrimonio en sentido económico, es el patrimonio en sentido amplio de lo que significa el Suroeste antioqueño).

Esto no fue cómo los informes que hicieron para defender la minería, que nadie en los territorios comprende. Esto fue un despliegue de conocimiento amplio del territorio, desde la paridad de saberes, de experiencias, de instituciones, incluso de credos. Eso fue lo que hicimos allá, y fue un momento muy bonito. Támesis se manifestó y le mostró mucha dignidad a todo el Suroeste, a Antioquia y a Colombia.

– ¿Para usted cuáles serían los 3 principales argumentos para oponerse a la mega minería en el Suroeste?

1) El primero es técnico y ético: El estudio que presentó AngloGold Ashanti tiene bastantes vacíos y contradicciones. Por ejemplo, sí va a afectar las aguas (varias quebradas). También va a afectar las aguas de Támesis. Eso lo ratifica el estudio y el concepto independiente de Corantioquia y el de Comfama. También miente porque usa un criterio político, que no es ético, porque esto se trata de estudios técnicos para definir su área de influencia, ellos excluyen deliberadamente a Támesis porque allá hay un resguardo indígena, porque esa comunidad de este municipio no ha sido inundada con su publicidad, con sus dineros y con sus presencias. La comunidad de Támesis tiene la dignidad y la autoestima intactos. Entonces es un argumento ético y técnico en decir que esta gente no es honesta, no es transparente, le miente a la población, acomodan sus argumentos técnicos. Ellos, afuera, hablan de un Distrito Minero de 5 yacimientos que no han socializado en Colombia. No son honestos.

2) En Colombia tenemos unos grandes vacíos institucionales. Somos un país que no tiene el monopolio de armas. Tenemos un país propenso a la corrupción. Las zonas mineras de Colombia tienen problemas en equidad, seguridad, medioambientales, que hace que la calidad de vida de esas zonas no sea comparable con la calidad de vida de nuestros territorios.

Todas las zonas rurales de Colombia tienen pobreza, incluso el Suroeste. Pero por ejemplo en la distribución de la tierra, en nuestra zona es más equitativa. Eso es un argumento. Pero quiero hablar de algo sobre esto: ¿Cuánto vale vivir tranquilo?, ¿Por cuánta plata cambias la tranquilidad? Eso no tiene precio…

Acá vienen a proponer una minería que no se ha hecho, pero la evidencia en el territorio nos habla de unas realidades que son innegables y que son distintas al suroeste. Alrededor de las zonas mineras se generan otras economías, que son ilegales e informales. También llegan grupos armados ilegales. Por supuesto todo esto está en este proyecto como un posible riesgo. Nosotros tenemos una tranquilidad y una calidad de vida familiar que está en riesgo. Por eso hay que decir que minería no se puede hacer en todas partes.

Ellos tienen otro proyecto en San Roque, allá no hubo una oposición, entonces que lo hagan allá que hay licencia social. El Nordeste es un territorio tradicionalmente minero, pero el de nosotros no, en particular en sur occidente lejano. Eso es cambiar una vocación.

3) Es el momento en que vivimos en la humanidad. La pandemia nos ha mostrado (mal que bien), que salud vale, que el medio ambiente está deteriorado. Es decir, hay una reflexión de consciencia. Nosotros no podemos entendernos separados de la naturaleza, ese es el mensaje profundo. Este no es el tiempo para empeñar nuestros recursos naturales no renovables cómo son los minerales. Esta pandemia nos ha enseñado que nuestro recurso natural más importante es el agua, que la naturaleza vale y tiene un valor intrínseco. No es el tiempo para entregarle a una multinacional, que tiene cuestionamientos éticos y que no es honesta, nuestros recursos. Nosotros vamos a decir que no a ese proyecto. No puede ser que seamos tan ciegos.  

– Qué opinas de esta frase del Papa: «Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres»

A mí primero me parece que el Papa Francisco es un Papa determinante en esta época, puesto definitivamente por Dios.

Esto va relacionado con lo que contesté ahora, porque nosotros desde la Revolución Industrial separamos el desarrollo humano de la naturaleza, incluso en nuestro proceso de colonización antioqueña se trató mucho siempre de dominar la naturaleza del suroeste. Era tumbar monte, era el hacha, pero también tenía un lado muy bonito que era el trabajo de la tierra. Pero hay una separación en la cultura occidental entre el hombre y la naturaleza que es súper dañina, porque nosotros siendo una parte de la naturaleza casi que nos hemos vuelto una plaga porque estamos alterando a la tierra y al resto de las especies. Estamos al borde del colapso. Entonces necesitamos un cambio cultural, y ese cambio fundamental es como dice el Papa: entendernos como parte de la naturaleza. Por eso nosotros no solo hablamos de no a la minería, nosotros hablamos de un desarrollo regenerativo, un desarrollo en armonía con la vida. Es como nosotros valoramos la riqueza en biodiversidad que tenemos. Nosotros siempre decimos que vivimos en los andes tropicales, pero no somos lo suficientemente responsables con vivir y habitar esta tierra. Esto se nota por ejemplo en la manera en que el Gobierno decide sobre estos proyectos mineros.

Nosotros desde Salvemos al Suroeste es revalorar toda nuestra riqueza y poner en la mente de todas las personas la idea de que somos ricos por el lugar que habitamos. Esa es la riqueza más importante. Hay que acelerar las transiciones hacía la sostenibilidad.

– ¿Cómo puede la población sumarse en defensa de «la casa común»?

Primero, hay que hacer una reflexión personal de cómo nos relacionamos nosotros con la naturaleza. Hay que dejar de consumir plásticos de un solo uso. Hay que tener dietas más saludables. Tenemos que empezar a sembrar cositas para alimentar polinizadores en nuestros jardines, cuidando a las abejitas.

Segundo, entender que esos cambios en políticas no se tratan de cambios que vaya a hacer la ONU o el Gobierno, eso pasa desde nuestras casas, desde nuestros territorios, desde la localidad a lo global. Nosotros estamos salvando un lugar que habitamos, con eso ayudamos a salvar el mundo. Queremos contribuir a salvar ese paisaje tan hermoso que tenemos.

Busquen la página Salvemos al Suroeste, envíe sus vídeos desde el amor y la dignidad, pregúntense por qué queremos conservar esta riqueza, qué le vamos a dejar a nuestros hijos. Súmense a la campaña Salvemos al Suroeste, ayúdenos y rieguen la voz. De ahí nos vamos yendo todos.